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Entre 1979 & 1994 trabajé para 4 aerolíneas diferentes como tripulación de vuelo, y no recuerdo ningún episodio prolongado de mala salud. En 1994 me entrené como instructora de aerobic, estaba bien, en forma, y tenía mucha energía. En enero de 1996 empecé a volar como tripulación de cabina para mi actual aerolínea. En septiembre del 96, me llamaron estando de reserva para trabajar en un vuelo en el que la tripulación anterior y el operador habían sido llevados al hospital, todos con problemas respiratorios. En el vuelo de vuelta de este avión, un pasajero dijo que pudo oler algo que olía como el gas cs.

En noviembre del 96 visité a mi médico por un resfriado que no se iba. Durante los 12 años siguientes mi salud fue empeorando constantemente. Mi historial médico registra frecuentes ataques de gastroenteritis, glándulas linfáticas hinchadas, dolor de garganta, infecciones de las vías respiratorias, sonidos pulmonares anormales, fatiga, hipertensión, cambios bruscos de humor, sofocos, dolor de pecho y cuello.



“Me sentía constantemente cansada y estresada. Los cambios bruscos de humor eran cada vez más prolongados e irracionales – mi hija los llamaba mis días psicópatas."


El 2005 fui diagnosticada de cáncer de mama. Está registrado en mis observaciones del hospital Royal Marsden, que durante el tiempo que fui tratada del cáncer, y estuve apartada 8 meses de volar, que "me sentía bien". Después de 2 operaciones y 6 semanas de radioterapia, me recetaron Tamoxifen. Intenté tomarlo en 3 ocasiones distintas, ya que me dijeron que era estadísticamente significativo para reducir la posibilidad de que el cáncer volviera. Me sentía como si me estuvieran envenenando y no pude tomarlo.

Regresé a los vuelos de larga distancia en septiembre de 2006. Volvieron los resfriados y la gripe (a la vez durante semanas), los dolores de cabeza, y los ataques de gastroenteritis. Me sentía constantemente cansada y estresada. Los cambios bruscos de humor eran cada vez más prolongados e irracionales - mi hija los llamaba mis "días psicópatas". Ella había comentado muchas veces que yo era una persona diferente cuando estaba de vacaciones y lejos del trabajo. Empecé a visitar a un osteópata por el hormigueo y el entumecimiento de mi pierna izquierda, y el dolor en ambos antebrazos.



“He recibido correos electrónicos de otros nueve miembros de la tripulación de aquel viaje, diciendo que ellos también se habían encontrado mal.”


Desde septiembre de 2007 padecí un resfriado que sólo desapareció una semana cuando estaba de descanso. Tan pronto como fui al trabajo de nuevo, volvió. En diciembre de 2007, hice un vuelo de larga distancia durante el cual la sobrecargo de primera clase pidió poder tumbarse porque se encontraba muy mal. Dos días después enfermé con síntomas parecidos a los de la gripe que gradualmente se convirtieron en neumonía. No respondía a los antibióticos y pensé que me moría. Recibí correos electrónicos de otros cinco miembros de la tripulación de aquel viaje, diciéndome que ellos también habían estado enfermos. Después de seis semanas volví al trabajo aunque todavía padecía fatiga. Intenté comer saludablemente e incrementé la cantidad de ejercicio que hacía. No fumo, y dejé el alcohol y la cafeína.

3 meses después regresé de otro viaje de larga distancia, y esta vez me puse enferma con un insoportable dolor nervioso, dolor muscular y confusión mental. He sido incapaz de trabajar desde entonces. He recibido correos electrónicos de otros nueve miembros de la tripulación de aquel viaje, diciendo que ellos también se habían encontrado mal.

Mi madre tiene casi 80, mi abuela vivió hasta los 92. Ninguna ha tenido enfermedad alguna, ¡ni siquiera les han quitado el apéndice!

Durante los últimos años he estado investigando la causa de mi mala salud, y pasado horas en internet. Y hasta que no oí sobre el Síndrome Aerotóxico, no encontré una explicación convincente para mis síntomas. Jamás había oído acerca del envenenamiento por organofosfatos, pero las observaciones de mi médico describen casi todos los síntomas. Los gobiernos y las aerolíneas niegan que haya una conexión, pero no ofrecen ninguna explicación alternativa para la mala salud que está padeciendo tanta tripulación.

Las fechas de las anotaciones de mi médico de cabecera y mi agenda, me dicen que sólo me puse enferma cuando volaba. ¿Por qué me llevó tanto tiempo darme cuenta? Porque yo creía que el aire que respiraba a bordo estaba filtrado. Pensaba que mi salud y seguridad en el trabajo estaban protegidos por ley.


Testimonio original en inglés